64. Superar la muerte»

Index

1. Sabiduría de los estóicos
2. Séneca como maestro para la vida
3. Esclavo o maestro de las cosas
4. Maestro de una vida serena
5. Vivir muy feliz
6. Seneca y Marco Aurelio
7. Aprender a vivir
8. Cómo convertirse en un maestro de vida
9. La filosofía como el arte de vivir
10. Escuela de la vida
11. Más fuerte que el destino
12. Más valor hacia si mismo
13. Las acciones son decisivas
14. Fortaleza del carácter
15. Necesidades de la vida
16. Que el espíritu sea el líder
17. Enfermedad y autocontrol
18. Intrepidez
19. Vencer la cólera
20. Autoeducación
21. Obsesión de posesiones
22. Aguantar pérdidas
23. Riqueza desde el interior
24. Alegría como fuente de energía
25. Utiliza el presente
26. Asegurarse la felicidad
27. Evite la muchedumbre
28. Amistad
29. La nobleza del alma
30. La disposición determina
31. Convicción y dirección de vida
32. Comportamiento y situaciones
33. Autodirección correcta
34. Resistencias despiertan fuerzas
35. Voluntad, fuerza para el cambio
36. Conocimiento de sí mismo
37. Autoconfianza y confianza en la vida
38. Virtud como aptitud de la vida
39. Serenidad
40. Auto-perfección
41. Etapas de la perfección
42. Valoración correcta de la vida
43. Sabiduría de la vida
44. Sabiduría del camino
45. La Regla de Oro 1
46. La Regla de Oro 2
47. Tranquilidad de ánimo
48. Perspectiva correcta
49. Comportamiento correcto
50. Auto-seguridad correcta
51. Metas de la vida
52. Poder del pensamiento
53. Todo está en el interior
54. El espíritu interno
55. La fuerza interna
56. Aislamiento
57. Auto recogimiento
58. Amamantar el alma
59. Esencialización de la vida
60. Brevedad de la vida
61. El tiempo como ayudante de la vida
62. Más conciencia de la eternidad
63. De la muerte y las pérdidas
64. Superar la muerte
65. La infinidad
66. En el camino a la perfección
67. La vida es eterna
68. Todo es uno
69. Dios en nosotros

Los Sabios

Aristóteles
Crisipo de Solos
Demetrio de Falero
Demócrito de Abdera
Marco Aurelio
Menandro
Nikon "la Metanoite"
Publio Ovidio Nasón
Plotino
Plutarco de Queronea
Ernst Daniel Schleiermacher
Lucio Anneo Séneca
Sócrates

Con la pérdida de uno de nuestros seres queridos, debemos, siguiendo la advertencia de Séneca, comprobar si nuestro dolor toma en cuenta principalmente la propia desgracia o la del difunto. »¿Te mueve el dolor, señora madre, porqué pudieras haber tenido mayor disfrute de su hijo, si hubiera vivido más tiempo? Entonces no debes quejarte sobre lo que te quitaron, pero dar las gracias para lo que has cosechado. Incluso el hecho que lo tenías, que lo amabas, fue un beneficio. Tu suerte era mejor que si no lo hubieras tenido. ¿Te habría gustado mejor tener un hijo descarrilado en vez del tuyo con este buen carácter? Casi a nadie le dan cosas grandes y a la vez por mucho tiempo; sólo una suerte gradual tiene duración y permanece hasta el final. Porque Dios no quería darte el hijo por mucho tiempo te lo dio de una vez en la forma que normalmente dura largo tiempo para conseguir.«

Y - hay que preguntarse en continuación --: no te queda la conciencia de tu conexión interna con lo que no es sometido a la desaparición? Dirige tu cariño hacia su alma con todo tu amor -- y te darás cuenta de que se quedó igual de cerca a usted. Marco Aurelio ilustra esta verdad:

»Cómo cualquier actividad que se termina en algún tiempo, no sufre ningún daño por esto, al igual quien era activo aquí, no sufre ningúna desventaja en terminarla, tampoco va a sufrir ninguna desventaja, terminando la actividad que se llama vida. Más bien, con la conversión la esencia del hombre es rejuvenecida y puesta para florecer de nuevo.

Muchos tienen miedo al cambio. ¿Pero qué puede hacerse más perfecto sin transformación? ¿Podrías disfrutar de la comida si esta no se transformaría? Así tómelo como un hecho que tu propia transformación y la de sus seres queridos tiene la misma explicación y que es igualmente necesario tanto para ti, para ellos y para el conjunto total.

Quién teme a la muerte, tiene miedo de la suspensión de cualquier sensación o tiene miedo del cambio. Pero si usted no siente nada durante la transición, tampoco vas a sentir más algo malo. Y si recibes una manera diferente de sentir, te transformas en otro ser y por lo tanto no dejas de existir. Por lo tanto el sabio se comporta hacia la muerte ni hostil ni engreído. Él considera que es parte del proceso de la vida y teniendo en cuenta: cuando salí como un niño desde el vientre de mi mamá, de la misma manera voy a dejar mi cuerpo atrás. Este desplazamiento puedo aceptar con serenidad si permanezco consciente de mi conexión con la Divinidad a través del genio en mí que permanece sin cambios, incluso cuando el cuerpo volvió a ser polvo.«

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© (Versión Alemán) Karl O. Schmidt, Drei Eichen Verlag, Engelberg / Schweiz
(Traducción al Español por Jörn Malek)