58. Amamantar el alma

Index

1. Sabiduría de los estóicos
2. Séneca como maestro para la vida
3. Esclavo o maestro de las cosas
4. Maestro de una vida serena
5. Vivir muy feliz
6. Seneca y Marco Aurelio
7. Aprender a vivir
8. Cómo convertirse en un maestro de vida
9. La filosofía como el arte de vivir
10. Escuela de la vida
11. Más fuerte que el destino
12. Más valor hacia si mismo
13. Las acciones son decisivas
14. Fortaleza del carácter
15. Necesidades de la vida
16. Que el espíritu sea el líder
17. Enfermedad y autocontrol
18. Intrepidez
19. Vencer la cólera
20. Autoeducación
21. Obsesión de posesiones
22. Aguantar pérdidas
23. Riqueza desde el interior
24. Alegría como fuente de energía
25. Utiliza el presente
26. Asegurarse la felicidad
27. Evite la muchedumbre
28. Amistad
29. La nobleza del alma
30. La disposición determina
31. Convicción y dirección de vida
32. Comportamiento y situaciones
33. Autodirección correcta
34. Resistencias despiertan fuerzas
35. Voluntad, fuerza para el cambio
36. Conocimiento de sí mismo
37. Autoconfianza y confianza en la vida
38. Virtud como aptitud de la vida
39. Serenidad
40. Auto-perfección
41. Etapas de la perfección
42. Valoración correcta de la vida
43. Sabiduría de la vida
44. Sabiduría del camino
45. La Regla de Oro 1
46. La Regla de Oro 2
47. Tranquilidad de ánimo
48. Perspectiva correcta
49. Comportamiento correcto
50. Auto-seguridad correcta
51. Metas de la vida
52. Poder del pensamiento
53. Todo está en el interior
54. El espíritu interno
55. La fuerza interna
56. Aislamiento
57. Auto recogimiento
58. Amamantar el alma
59. Esencialización de la vida
60. Brevedad de la vida
61. El tiempo como ayudante de la vida
62. Más conciencia de la eternidad
63. De la muerte y las pérdidas
64. Superar la muerte
65. La infinidad
66. En el camino a la perfección
67. La vida es eterna
68. Todo es uno
69. Dios en nosotros

Los Sabios

Aristóteles
Crisipo de Solos
Demetrio de Falero
Demócrito de Abdera
Marco Aurelio
Menandro
Nikon "la Metanoite"
Publio Ovidio Nasón
Plotino
Plutarco de Queronea
Ernst Daniel Schleiermacher
Lucio Anneo Séneca
Sócrates

Afuera puede prevalecer el ruido y la inquietud, dice Séneca, ellos no nos importan, »mientras ningún ruido de pensamiento nos perturba la tranquilidad de la mente. Sólo esta tranquilidad es real, duradera y nos hace feliz, la que tiene su sede en el interior.

Pero para tanta gente es incluso la ociosidad, el tiempo libre, el descanso lleno de actividad. En la cama, en la soledad, en las vacaciones, aparte de todo, ellos mismos se sienten como una carga. Incluso aquellos que pueden asar en el sol sus cuerpos o pasar su tiempo con juegos, en realidad no tienen calma y tranquilidad; porque sus diversiones hacen difícil o imposible la verdadera hemostasia del alma - y tranquilidad.

Del mismo modo, aquellos que pasan su tiempo con la literatura de entretenimiento o estudian literatura inútil, no van a conseguir la verdadera paz de la mente, ni van a llevar a cabo algo sensato. Con esto pues, no se hacen más sabios, ni más valientes, ni más justos, ni más misericordiosos.

Libre de la ansiedad y satisfecho emocionalmente solos son aquellos que se dedican con serenidad de la mente al estudio de la sabiduría. Solo ellos viven. Se aprovechan y adoptan los resultados y logros de todos los tiempos. Se han dado cuenta de que las grandes mentes de la humanidad nacieron para ellos y han establecidos las reglas de vida para ellos. Ellos aprendieron de utilizar el tiempo para los trabajos y la satisfacción de las necesidades del cuerpo de la misma manera como el tiempo de descanso. Superan la inquietud de su naturaleza por la serenidad. Ellos están con sí mismo y viven en medio del ruido del tiempo en el silencio de la eternidad. Ellos muestran que el sabio es auto suficiente para vivir feliz.

La distinción que hice Crisipo hace sentido: >Al sabio no le falta nada incluso cuando necesita algunas cosas; el tonto por otra parte no necesita nada, porque no sabe usarlo, pero le carece de todo.< El sabio requiere de los ojos, las manos y otras cosas, pero no le falta nada. Porque la falta se base en la necesidad; para el sabio, no hay nada necesario. A pesar de ser autosuficiente, sin embargo, necesita amigos, y espera que tenga muchos -- no para vivir feliz, porque vive igual de feliz sin amigos, sino para hacer feliz.«

Marco Aaurelio está complementado las palabras de Séneca diciendo, »que el alma concentrado y unido con sí mismo es autosuficiente. Parece una fortaleza a la cual las cosas externas no tienen acceso. Quién no conoce este fuerte baluarte del alma concentrado y amamantado, es ignorante. Quién lo conoce y no recurre a él, es infeliz e incapaz de determinar su estado de ánimo. Quién lo conoce lo utiliza con sabiduría, está aislado y puesto encima de todo que le parece impropio para su naturaleza.«

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© (Versión Alemán) Karl O. Schmidt, Drei Eichen Verlag, Engelberg / Schweiz
(Traducción al Español por Jörn Malek)