50. Auto-seguridad correcta

Index

1. Sabiduría de los estóicos
2. Séneca como maestro para la vida
3. Esclavo o maestro de las cosas
4. Maestro de una vida serena
5. Vivir muy feliz
6. Seneca y Marco Aurelio
7. Aprender a vivir
8. Cómo convertirse en un maestro de vida
9. La filosofía como el arte de vivir
10. Escuela de la vida
11. Más fuerte que el destino
12. Más valor hacia si mismo
13. Las acciones son decisivas
14. Fortaleza del carácter
15. Necesidades de la vida
16. Que el espíritu sea el líder
17. Enfermedad y autocontrol
18. Intrepidez
19. Vencer la cólera
20. Autoeducación
21. Obsesión de posesiones
22. Aguantar pérdidas
23. Riqueza desde el interior
24. Alegría como fuente de energía
25. Utiliza el presente
26. Asegurarse la felicidad
27. Evite la muchedumbre
28. Amistad
29. La nobleza del alma
30. La disposición determina
31. Convicción y dirección de vida
32. Comportamiento y situaciones
33. Autodirección correcta
34. Resistencias despiertan fuerzas
35. Voluntad, fuerza para el cambio
36. Conocimiento de sí mismo
37. Autoconfianza y confianza en la vida
38. Virtud como aptitud de la vida
39. Serenidad
40. Auto-perfección
41. Etapas de la perfección
42. Valoración correcta de la vida
43. Sabiduría de la vida
44. Sabiduría del camino
45. La Regla de Oro 1
46. La Regla de Oro 2
47. Tranquilidad de ánimo
48. Perspectiva correcta
49. Comportamiento correcto
50. Auto-seguridad correcta
51. Metas de la vida
52. Poder del pensamiento
53. Todo está en el interior
54. El espíritu interno
55. La fuerza interna
56. Aislamiento
57. Auto recogimiento
58. Amamantar el alma
59. Esencialización de la vida
60. Brevedad de la vida
61. El tiempo como ayudante de la vida
62. Más conciencia de la eternidad
63. De la muerte y las pérdidas
64. Superar la muerte
65. La infinidad
66. En el camino a la perfección
67. La vida es eterna
68. Todo es uno
69. Dios en nosotros

Los Sabios

Aristóteles
Crisipo de Solos
Demetrio de Falero
Demócrito de Abdera
Marco Aurelio
Menandro
Nikon "la Metanoite"
Publio Ovidio Nasón
Plotino
Plutarco de Queronea
Ernst Daniel Schleiermacher
Lucio Anneo Séneca
Sócrates

A algunas personas les gustaría de estar libre de si mismo, ser otra persona en un entorno diferente y tener un destino distinto. Dado que no podemos salir de nuestra piel e incluso con condiciones diferentes vamos a mantener el mismo carácter y, por lo tanto seremos sujetos a la misma suerte, es más sabio en circunstancias adversas mantener una actitud de confianza y confrontarlas con superioridad. De esta manera fortalecemos nuestro carácter y mejoramos nuestro destino.

Esto se aplica, como dice Séneca, en referencia a nuestra situación financiera: »La mayoría de la gente no puede encontrar su seguridad en sí mismos, sino en sus posesiones, la fuente principal de la miseria humana. Tanto los pobres como los ricos se han encariñados con su dinero y no pueden apartarse de el sin sensaciones dolorosas.

Es más fácil no tener algo, que perderlo. Por lo tanto, es más contento aquel, quien la suerte nunca consideró, que el que la perdió. De esto se dio cuenta Diógenes, y se hice cargo de que nada más podría ser arrebatado de el: cuando se escapó su único esclavo, no hizo nada para traerlo de vuelta. >Sería una vergüenza<, dijo, >si Manes puede vivir sin Diógenes, pero Diógenes no sin Manes.<

Siempre vamos a encontrar la medida correcta y seguridad si nos acostumbramos a la frugalidad y la templanza, renunciando a todo pompa y valorar las cosas según su beneficio y no por su apariencia. Frenamos nuestros deseos, y ajustamos nuestra ropa y alimentación no a la moda, sino a las necesidades. Dominamos nuestro paladar y aprendemos a mantener en cautivo tanto las esperanzas desenfrenadas como los temores del futuro.«

Marco Aurelio complementa este consejo en vista a las pérdidas y decepciones: »Siempre cuando usted descansa en ti mismo y no tienes opiniones falsas acerca de lo que te asusta o quiere entristecerte, te metiste a ti mismo a salvo: en ti mismo. Y entonces usted sabe que los contratiempos quieren apuntar hacia ti mismo para que ayuden en desarrollar tus fuerzas.

Podemos entonces llamar una desgracia lo que sirve para la finalidad última de la naturaleza humana? ¿Qué puede detenerte de ser justo y generoso, mantenerte sobrios y decente, juzgando con cuidado, sin falsedad, modesto y sincero -- todas esto son propiedades que posee el carácter del hombre. Así pareces a una roca contra la que las olas se rompen en vano. Al igual que él, estás parado con los pies firmes y seguros y puedes afirmar: >¡Qué feliz estoy de que me quedo tranquilo a pesar de este destino, sin asustarme del presente ni del futuro reposando siempre con serenidad en mí mismo -- consiente y asegurado de mi seguridad desde adentro!«

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© (Versión Alemán) Karl O. Schmidt, Drei Eichen Verlag, Engelberg / Schweiz
(Traducción al Español por Jörn Malek)