46. La Regla de Oro 2

Index

1. Sabiduría de los estóicos
2. Séneca como maestro para la vida
3. Esclavo o maestro de las cosas
4. Maestro de una vida serena
5. Vivir muy feliz
6. Seneca y Marco Aurelio
7. Aprender a vivir
8. Cómo convertirse en un maestro de vida
9. La filosofía como el arte de vivir
10. Escuela de la vida
11. Más fuerte que el destino
12. Más valor hacia si mismo
13. Las acciones son decisivas
14. Fortaleza del carácter
15. Necesidades de la vida
16. Que el espíritu sea el líder
17. Enfermedad y autocontrol
18. Intrepidez
19. Vencer la cólera
20. Autoeducación
21. Obsesión de posesiones
22. Aguantar pérdidas
23. Riqueza desde el interior
24. Alegría como fuente de energía
25. Utiliza el presente
26. Asegurarse la felicidad
27. Evite la muchedumbre
28. Amistad
29. La nobleza del alma
30. La disposición determina
31. Convicción y dirección de vida
32. Comportamiento y situaciones
33. Autodirección correcta
34. Resistencias despiertan fuerzas
35. Voluntad, fuerza para el cambio
36. Conocimiento de sí mismo
37. Autoconfianza y confianza en la vida
38. Virtud como aptitud de la vida
39. Serenidad
40. Auto-perfección
41. Etapas de la perfección
42. Valoración correcta de la vida
43. Sabiduría de la vida
44. Sabiduría del camino
45. La Regla de Oro 1
46. La Regla de Oro 2
47. Tranquilidad de ánimo
48. Perspectiva correcta
49. Comportamiento correcto
50. Auto-seguridad correcta
51. Metas de la vida
52. Poder del pensamiento
53. Todo está en el interior
54. El espíritu interno
55. La fuerza interna
56. Aislamiento
57. Auto recogimiento
58. Amamantar el alma
59. Esencialización de la vida
60. Brevedad de la vida
61. El tiempo como ayudante de la vida
62. Más conciencia de la eternidad
63. De la muerte y las pérdidas
64. Superar la muerte
65. La infinidad
66. En el camino a la perfección
67. La vida es eterna
68. Todo es uno
69. Dios en nosotros

Los Sabios

Aristóteles
Crisipo de Solos
Demetrio de Falero
Demócrito de Abdera
Marco Aurelio
Menandro
Nikon "la Metanoite"
Publio Ovidio Nasón
Plotino
Plutarco de Queronea
Ernst Daniel Schleiermacher
Lucio Anneo Séneca
Sócrates

Con el fin de ser más feliz, debemos, como dice Séneca, no solamente aprender de dar con gusto -- en el espíritu de la vida según la Regla de Oro -- sino también recibir con gusto:

Como »donador del bien debemos reconocer, que no tenemos ninguna cuenta abierta para cobrar, y como receptor, que por encima de lo que hemos recibido, fuimos invitados de ser bueno y hacer lo bueno.

Siempre determina la convicción el valor de ejecución. No es el valor monetario la esencia y el valor del dar y del recibir, sino la disposición por la cual algo fue hecho o recibido. Es la convicción que hace grande el más mínimo donativo o quita el valor de donativos grandes. Dar correctamente es una actitud, a la cual uno está dispuesto desde muy adentro, que siente alegría en dar y que también el destinatario sólo trae alegría.

Un donante por consecuencia es alguien que le gusta dar, sin importancia que esto sea grande o pequeño, y lo percibe como un regalo y felicidad que podía dar sin esperar ningún regalo de vuelta.

Damos correctamente, si regalamos de la misma manera como nos habría gustado de recibir -- de forma rápida y sin vacilación y sin segundas intenciones. Aquel hace lo correcto que adivine de antemano lo que el otro desea, para eximirlo de la necesidad de preguntar. Mejor aún, si el destinatario no sabe de quien recibió el regalo. Después de todo, quién quiere que lo sepa, básicamente es buscando un deudor.

Dar correctamente es dar con sabiduría. Usted tiene que asegurarse de que usted no da en el momento equivocado en el lugar equivocado y las cosas equivocadas. Hay cosas que son perjudiciales para las personas que las buscan y las reciben. A veces, incluso no dar, puede ser una buena acción. Obras de beneficencia no sólo deben traer alegría, sino bendiciones duraderas.

Actuando así, demuestra el buen hombre ser alumno y emulador de Dios, del espíritu del bien. Su bondad ilumina y refina todas las vidas. Su bondad lo hace maestro sobre las miserias propias y ajenas. Su bondad aumenta, cada vez que da más se de sí mismo. Cuanto más completa sea, más se extiende aún la capacidad de ser feliz y hacer feliz.«

También es la protección más segura contra el hecho de que, como dice Séneca, »tiempos de alegría raramente duran mucho«. Aquellos que siguen el viejo consejo: »No deja que termine ningún día sin hacer una obra de amor, antes de la tarde, sea unas palabras buenas o alguna buena acción.« Así se acostumbre de crear constantemente días de felicidad y se eleva imperceptiblemente sobre los cambios de las cosas.

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© (Versión Alemán) Karl O. Schmidt, Drei Eichen Verlag, Engelberg / Schweiz
(Traducción al Español por Jörn Malek)