36. Conocimiento de sí mismo

Index

1. Sabiduría de los estóicos
2. Séneca como maestro para la vida
3. Esclavo o maestro de las cosas
4. Maestro de una vida serena
5. Vivir muy feliz
6. Seneca y Marco Aurelio
7. Aprender a vivir
8. Cómo convertirse en un maestro de vida
9. La filosofía como el arte de vivir
10. Escuela de la vida
11. Más fuerte que el destino
12. Más valor hacia si mismo
13. Las acciones son decisivas
14. Fortaleza del carácter
15. Necesidades de la vida
16. Que el espíritu sea el líder
17. Enfermedad y autocontrol
18. Intrepidez
19. Vencer la cólera
20. Autoeducación
21. Obsesión de posesiones
22. Aguantar pérdidas
23. Riqueza desde el interior
24. Alegría como fuente de energía
25. Utiliza el presente
26. Asegurarse la felicidad
27. Evite la muchedumbre
28. Amistad
29. La nobleza del alma
30. La disposición determina
31. Convicción y dirección de vida
32. Comportamiento y situaciones
33. Autodirección correcta
34. Resistencias despiertan fuerzas
35. Voluntad, fuerza para el cambio
36. Conocimiento de sí mismo
37. Autoconfianza y confianza en la vida
38. Virtud como aptitud de la vida
39. Serenidad
40. Auto-perfección
41. Etapas de la perfección
42. Valoración correcta de la vida
43. Sabiduría de la vida
44. Sabiduría del camino
45. La Regla de Oro 1
46. La Regla de Oro 2
47. Tranquilidad de ánimo
48. Perspectiva correcta
49. Comportamiento correcto
50. Auto-seguridad correcta
51. Metas de la vida
52. Poder del pensamiento
53. Todo está en el interior
54. El espíritu interno
55. La fuerza interna
56. Aislamiento
57. Auto recogimiento
58. Amamantar el alma
59. Esencialización de la vida
60. Brevedad de la vida
61. El tiempo como ayudante de la vida
62. Más conciencia de la eternidad
63. De la muerte y las pérdidas
64. Superar la muerte
65. La infinidad
66. En el camino a la perfección
67. La vida es eterna
68. Todo es uno
69. Dios en nosotros

Los Sabios

Aristóteles
Crisipo de Solos
Demetrio de Falero
Demócrito de Abdera
Marco Aurelio
Menandro
Nikon "la Metanoite"
Publio Ovidio Nasón
Plotino
Plutarco de Queronea
Ernst Daniel Schleiermacher
Lucio Anneo Séneca
Sócrates

Séneca habla de Harpaste, la estúpida esclava de su esposa, como de repente perdió su visión. Ya que ella no sabía que había quedado ciego, cada rato solicitó al guarda que vaya de aquí con ella: la casa, dijo, está oscuro.

Esta experiencia, dice Séneca, »debería dejarnos en claro que lo que nos reímos de ese esclavo, nos pasa a todos: Nadie sabe que es, espiritualmente ciego, avaro, apasionada e intransigente. Los ciegos al menos buscan un líder; nosotros vagamos por ahí sin un guía y nos engañamos a nosotros mismos.

No fuera de nosotros es nuestra debilidad, sino dentro de nosotros. Y llegamos tan difícilmente a la recuperación, ya que no sabemos o no queremos saber por falta de conocimiento de sí mismo que estamos enfermos. Nadie es más difícil de rastrear de nuevo a la naturaleza que el que se apartó de ella.

Nos ruborizarnos porque hasta ahora tenemos que aprender el autoconocimiento y el arte de vivir correctamente. Pero si creemos que es vergonzoso buscar un maestro para esto, mejor perder de una vez la esperanza que la visión nos vendrá por casualidad. No, tenemos que trabajar en nosotros mismos; y este trabajo no es difícil si solamente comenzamos con la renovación y mejora de nuestra mente, nuestro corazón, antes que endurezca su falsedad.

Pero incluso no dudo en lo endurecido: no hay nada que no se puede superar con la diligencia persistente, el cuidado atento y la habituación. Viga curva se expande por el calor, y crecido bastante diferente, ellos se convierten en lo que nuestra necesidad busca. ¡Cuánto más fácil toma una nueva forma nuestro alma, que supera la flexibilidad de cualquier líquido!

A nadie viene la buena disposición más fácil que la mala; todos estamos tomados de antemano de la último. Pero aprender virtudes se llama desaprender errores. Con tanto mayor coraje debemos y podemos contribuir a la mejora de nosotros mismos, porque la posesión de lo bueno una vez dada es constante. Porque el mal renuente tiene sus raíces en suelo extranjero. La virtud es nuestra naturaleza, el vicio no lo es. Y sólo el primer camino hacia la virtud es empinado, porque el primer impulso del corazón fluctuante es el miedo de lo que todavía no ha probado. Por lo tanto hay que obligarlo de empezar. De esta manera la medicina no es amarga; sabe bien de inmediato cuando uno siente que cura.

También, parte del conocimiento correcto de sí mismo y la auto-renovación, es el control en la noche sobre el último día, de lo que has dicho, pensado y hecho, en que puntos has mejorado para seguir más sabio y mejor durante día siguiente.«

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© (Versión Alemán) Karl O. Schmidt, Drei Eichen Verlag, Engelberg / Schweiz
(Traducción al Español por Jörn Malek)