2. Séneca como maestro para la vida

Index

1. Sabiduría de los estóicos
2. Séneca como maestro para la vida
3. Esclavo o maestro de las cosas
4. Maestro de una vida serena
5. Vivir muy feliz
6. Seneca y Marco Aurelio
7. Aprender a vivir
8. Cómo convertirse en un maestro de vida
9. La filosofía como el arte de vivir
10. Escuela de la vida
11. Más fuerte que el destino
12. Más valor hacia si mismo
13. Las acciones son decisivas
14. Fortaleza del carácter
15. Necesidades de la vida
16. Que el espíritu sea el líder
17. Enfermedad y autocontrol
18. Intrepidez
19. Vencer la cólera
20. Autoeducación
21. Obsesión de posesiones
22. Aguantar pérdidas
23. Riqueza desde el interior
24. Alegría como fuente de energía
25. Utiliza el presente
26. Asegurarse la felicidad
27. Evite la muchedumbre
28. Amistad
29. La nobleza del alma
30. La disposición determina
31. Convicción y dirección de vida
32. Comportamiento y situaciones
33. Autodirección correcta
34. Resistencias despiertan fuerzas
35. Voluntad, fuerza para el cambio
36. Conocimiento de sí mismo
37. Autoconfianza y confianza en la vida
38. Virtud como aptitud de la vida
39. Serenidad
40. Auto-perfección
41. Etapas de la perfección
42. Valoración correcta de la vida
43. Sabiduría de la vida
44. Sabiduría del camino
45. La Regla de Oro 1
46. La Regla de Oro 2
47. Tranquilidad de ánimo
48. Perspectiva correcta
49. Comportamiento correcto
50. Auto-seguridad correcta
51. Metas de la vida
52. Poder del pensamiento
53. Todo está en el interior
54. El espíritu interno
55. La fuerza interna
56. Aislamiento
57. Auto recogimiento
58. Amamantar el alma
59. Esencialización de la vida
60. Brevedad de la vida
61. El tiempo como ayudante de la vida
62. Más conciencia de la eternidad
63. De la muerte y las pérdidas
64. Superar la muerte
65. La infinidad
66. En el camino a la perfección
67. La vida es eterna
68. Todo es uno
69. Dios en nosotros

Los Sabios

Aristóteles
Crisipo de Solos
Demetrio de Falero
Demócrito de Abdera
Marco Aurelio
Menandro
Nikon "la Metanoite"
Publio Ovidio Nasón
Plotino
Plutarco de Queronea
Ernst Daniel Schleiermacher
Lucio Anneo Séneca
Sócrates

El escritor, filósofo y hombre del estado Lucio Anneo Séneca, nacido el año 4 antes de Cristo en Córdoba España, hijo de un romano, pasó su juventud en Roma, donde recibió una esmerada educación, y se distinguió temprano, de la madurez psicológica y la superioridad espiritual. Después de completar su educación emprendió un largo viaje a Egipto, donde convirtió su modo de pensar según Pitágoras, la renuncia a comer carne y la intrepidez de la muerte -- con la seguridad del regreso --.

Después de su regreso, estaba empezando en Roma, la carrera de un oficial imperial y dignatario, y pronto destacó como abogado y orador de alta estima. En el año 41 fue exiliado por Claudio a Córcega, donde encontró tiempo para desarrollarse como escritor. Aquí, además de algunas tragedias, escribió la filosofía de su vida. En el año 49 fue llamado de regreso a Roma por Julia Agripina, la segunda esposa del emperador Claudio para educar al hijo Nerón, hasta que este fue proclamado emperador en el año 54.

Séneca siguió siendo el consultor al lado de Nerón y finalmente como canciller. Él le enseñó la bondad y gentileza, como expresión de la sabiduría y el uso adecuado del poder, pero no pudo cambiar el carácter sórdido y la disposición sicópata del Emperador, que entró cada vez más a la existencia de Nerón y culminó en el asesinato de su madre.

Personas que envidiaron a Séneca, no sólo en espíritu, sino también en poder y riquezas materiales y filosóficas, finalmente lograron sospechar a Nerón, con el resultado que Séneca se retiró en el 62. Tres años más tarde, cuando la locura de César, se enseñó abiertamente, Nerón acusó a Séneca por presunta participación en la conspiración de Pisón y lo condenó a muerte por su propia mano. Séneca tomó el veredicto con ecuanimidad que había enseñado y vivido toda su vida, dejó que le abrieran las arterias en el baño y se fue sonriendo mientras conversaba con amigos --- todavía superior a sus enemigos en la muerte.

Con él, Roma perdió su más gran prosista y ético importante, cuyos escritos en su tendencia llegó cerca del espíritu del cristianismo. Ellos disfrutaron no sólo el consentimiento de los padres de la Iglesia, como Jerónimo y humanistas como Erasmo, sino innumerables filósofos, poetas y profesionales que viven hoy en día; lo que confirma sus palabras acerca de la sabiduría de los estoicos: »No te roban tu tiempo, sino que enriquecen tu tiempo y tu personalidad. La conversación con ellos te trae bendiciones, su amistad fomenta la vida. Ellos son los modelos a los cuales siguiéndolos te hace feliz.«

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© (Versión Alemán) Karl O. Schmidt, Drei Eichen Verlag, Engelberg / Schweiz
(Traducción al Español por Jörn Malek)