19. Vencer la cólera

Index

1. Sabiduría de los estóicos
2. Séneca como maestro para la vida
3. Esclavo o maestro de las cosas
4. Maestro de una vida serena
5. Vivir muy feliz
6. Seneca y Marco Aurelio
7. Aprender a vivir
8. Cómo convertirse en un maestro de vida
9. La filosofía como el arte de vivir
10. Escuela de la vida
11. Más fuerte que el destino
12. Más valor hacia si mismo
13. Las acciones son decisivas
14. Fortaleza del carácter
15. Necesidades de la vida
16. Que el espíritu sea el líder
17. Enfermedad y autocontrol
18. Intrepidez
19. Vencer la cólera
20. Autoeducación
21. Obsesión de posesiones
22. Aguantar pérdidas
23. Riqueza desde el interior
24. Alegría como fuente de energía
25. Utiliza el presente
26. Asegurarse la felicidad
27. Evite la muchedumbre
28. Amistad
29. La nobleza del alma
30. La disposición determina
31. Convicción y dirección de vida
32. Comportamiento y situaciones
33. Autodirección correcta
34. Resistencias despiertan fuerzas
35. Voluntad, fuerza para el cambio
36. Conocimiento de sí mismo
37. Autoconfianza y confianza en la vida
38. Virtud como aptitud de la vida
39. Serenidad
40. Auto-perfección
41. Etapas de la perfección
42. Valoración correcta de la vida
43. Sabiduría de la vida
44. Sabiduría del camino
45. La Regla de Oro 1
46. La Regla de Oro 2
47. Tranquilidad de ánimo
48. Perspectiva correcta
49. Comportamiento correcto
50. Auto-seguridad correcta
51. Metas de la vida
52. Poder del pensamiento
53. Todo está en el interior
54. El espíritu interno
55. La fuerza interna
56. Aislamiento
57. Auto recogimiento
58. Amamantar el alma
59. Esencialización de la vida
60. Brevedad de la vida
61. El tiempo como ayudante de la vida
62. Más conciencia de la eternidad
63. De la muerte y las pérdidas
64. Superar la muerte
65. La infinidad
66. En el camino a la perfección
67. La vida es eterna
68. Todo es uno
69. Dios en nosotros

Los Sabios

Aristóteles
Crisipo de Solos
Demetrio de Falero
Demócrito de Abdera
Marco Aurelio
Menandro
Nikon "la Metanoite"
Publio Ovidio Nasón
Plotino
Plutarco de Queronea
Ernst Daniel Schleiermacher
Lucio Anneo Séneca
Sócrates

En vista al proverbio, >>quien actúa en la ira, se va a hundir en la tormenta<<, dice Séneca »la ira no es temido sin razón y son buscados los remedios para superarlo. Algunos filósofos nombraron la ira de una locura temporal; porque ya no es más dueño de sí mismo y tampoco de el: él viola la decencia, se le olviden las relaciones más íntimas, tenazmente empeñado en lo que empezó, no accesible a pensamientos razonables, por razones menores excitada e incapaz a distinguir entre el bien y el mal, similar a un edificio que se derrumbe encima de uno.

Y cómo superar la ira?

Lo mejor es de rechazar ya el más mínimo primer arrebato, asfixiarlo antes que germina. Porque quien ha comenzado a desviarse de la trayectoria de la naturaleza, le va a costar a regresar, porque la naturaleza da paso, donde entra la pasión. Ya en las fronteras hay que mantener al enemigo; porque una vez penetrado, ya no va a negociar con los que ya son sus prisioneros.

Otro remedio para la ira es el aplazamiento. No le pides que se vaya sino que lo reflexiona. Va disminuir si se espera. No trate de eliminarlo de una vez; si quita una parte ahora y otra parte más adelante, lo va a dominar por completo.--

Usted pregunta: >¿Pero contra los enemigos la ira es conveniente?< No, especialmente aquí se necesita el autocontrol y la moderación. La ira no crea ningún beneficio. Él se inclina a la irreflexión; y mientras que quiere tirar otros al peligro, no se cuide asimismo.

La ira es debilidad. De grandeza del alma es tan lejos como la petulancia de la autoconfianza. Hay una gran diferencia entre la actitud sublime y la histérica.

Las palabras de personas con ira no se pueden creer: hacen un gran escándalo y amenazan, pero por dentro son almas temerosas. Esta es la disposición de la naturaleza: lo que es grande por el miedo de los demás, tampoco está libre de su propio miedo. Todo que asusta, también tiembla. Por lo tanto el sabio no se ve afectado por la ira. Él sabe que no hay nada que el hombre no puede dominar. Lo que la mente se propone, lo ejecuta. Con serenidad y perseverancia logramos a liberarnos de la adicción a la ira. Y la manera de hacerlo no es, como algunos imaginan, empinada y áspera; una llega allí en camino recta. No es difícil el camino hacia una vida feliz y libre de ira. Entra en él con buena esperanza y con la confianza en la amable ayuda de Dios.«

En última instancia, todo es una cuestión de autoeducación.

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© (Versión Alemán) Karl O. Schmidt, Drei Eichen Verlag, Engelberg / Schweiz
(Traducción al Español por Jörn Malek)