La salvación de la humanidad es el amor incondicional. Amar a sí mismo es requisito absoluto.
Amar de esta forma es una actividad que no espera ninguna recompensa, ni de personas ni de Dios,
nace en el pensamiento positivo, la conciencia pura, la sabiduría y no en creencias.
Desafortunadamente hay más creyentes que sabios.